Cambios en la técnica de acuñación

Las monedas de cordoncillo

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El siglo XVIII fue conocido como el siglo de la "Razón" y de las "Revoluciones"; los efectos se sintieron en las colonias americanas, destacando avances tecnológicos que llegaron a las cecas coloniales.

El rey Felipe V, ordenó que en sus colonias se acuñara mediante el uso de volantes, logrando monedas perfectas De manera adicional y para evitar las limaduras y cortes en las monedas, tan comunes en las piezas tipo macuquinas, se colocó un cordoncillo en el borde, operación que se efectuaba con un simple e ingenioso aparato llamado "máquina de acordonar" que grababa el borde de las monedas con un cordón, dibujos de estrellas o rayas paralelas de manera que no sólo se protegía la moneda del roce entre ellas mismas, sino que era fácil descubrir si el borde había sido alterado. Estas monedas, de forma plenamente circular, pasaron a la historia con el nombre de "monedas de cordoncillo". Las primeras piezas de este tipo datan de 1752 y fueron acuñadas en la volante de San Andrés, primera máquina de acuñación llegada a América y que nuestra Casa Nacional de Moneda aún conserva.

Por entonces el virrey era don José Manso de Velasco, conde de Superunda. Los cambios técnicos introducidos en Lima coincidieron con la modernización administrativa de la ceca capitalina. Como el edificio donde funcionaba la Casa de Moneda había quedado destruido luego del terremoto, el gobierno aprovechó para comprar tanto el terreno donde se alzaba el derruido predio como uno colindante para levantar una fabrica de amonedación más moderna y amplia. Para llevar a cabo la instalación y cambio de administración llegó de México don Andrés Morales de los Ríos, quien trajo consigo maquinas, herramientas, moldes y cuños, y un grupo de especialistas en distintas areas de amonedación.