Oscar Allaín (Lima 1922) se formo inicialmente en Lima y luego en Europa.
Si bien se ubica cronológicamente cercano al grupo indigenista,
optó por mantener una distancia que lo llevó a desarrollar temas de
paisajes de sierra, costa y selva, temas arquitectónicos y aspectos de
la vida cotidiana. Entre sus obras tenemos Amancaes, Rincón cusqueño y Florista.
Víctor Humareda (Puno, Lampa 1920-1986) se le asocio al entorno
de Lima. Gustó de representar en sus cuadros, arlequines, multitudes
en procesiones, mítines y rincones de Lima, expresado con color y
fuerza, él es otro de los importantes expresionistas de nuestro horizonte
artístico. Entre sus obras tenemos Silencio en la noche y Quinta Heeren
de noche, También tenemos carboncillos como Abogados y reos, Arlequín acusado,
tribunal correccional, La Santa Inquisición y La muerte de Danton.
Aquiles Ralli (Callao 1925) privilegió el trabajo de paisajes andinos
y de niños sin rostro.
Inmerso en el expresionismo indigenista y local,
sus obras son de inmensa ternura, Calle serrana, Dos llamas, Vendedora de chicha,
Calleja serrana y Garabateando.
Juan Pedro Egoavil, el óleo titulado Paisaje de Lima,
de colores pastel enriquece la composición arquitectónica representada
en el lienzo.
Amílcar Salomón (Ayacucho 1925), él aporta su rica herencia andina
y la traslada al arte en sus Músicos andinos.