
No obstante que la ordenanza real señalaba que sólo se acuñaría monedas de menor valor, se acuñaron también monedas de 8 Reales. Las primeras monedas peruanas se acuñaron en 1568 y son conocidas con el nombre de "Rincones" ya que la responsabilidad técnica de la nueva ceca recayó en el ensayador Alonso de Rincón, heredero de una tradición familiar ejercitada largamente en las cecas de España y México, quien puso su inicial en esas monedas.
Estas monedas fueron hechas con yunque y martillo; su burda confección hizo que tuvieran forma irregular y que por el desgaste sea muchas veces ilegible gran parte de la leyenda. Son raras las piezas completamente redondas y se conoce algunas con forma de corazón. A la izquierda figura la letra "R", inicial de Alonso de Rincón y la leyenda "PHILIPVS II D. HISPA". Dichas leyendas pueden ser traducidas como "Felipe II, a Dios gracias, rey de España y las Indias".

En 1570 el virrey Francisco de Toledo decidió trasladar la acuñación de monedas a la ciudad de La Plata, hoy conocida como Sucre y posteriormente a Potosí en donde se encontraba una importante veta argentífera. La acuñación se reanudó posteriormente en Lima entre 1577 y 1588, año en que se volvió a clausurar la Casa de Moneda de Lima. En esos años de producción se acuñaron monedas con un nuevo diseño dispuesto por el rey Felipe II, conocidas con el nombre de "Escudo Coronado".
Al reiniciarse la acuñación en 1577, se encargó el ensaye a Diego de la Torre y el grabado al talla Diego García, quien sumó a la inicial "D" del ensayador la estrella de ocho puntas guía de los Reyes Magos, tomada del escudo de la Ciudad de Los Reyes. Es así como se diferencian de las acuñadas en La Plata y Potosi.
A mediados del siglo XVII se descubrió una cuantiosa falsificación cometida en la Casa de Moneda de Potosí. Estas monedas pasaron a la historia con el nombre de "Rochunas". Todo ello determino que Lima exigiera ser sede nuevamente de acuñación, reiniciándola en 1659.