Medallas peruanas


El origen de la medalla se remonta a la antigüedad greco-romana, cuando se acuñaron piezas de metal destinadas tanto para conmemorar acontecimientos notables como para honrar a personajes ilustres.

En el siglo XIV d.C., el artista italiano Víctor Pisano, conocido también como Pisanello, acuñó las primeras medallas de nuestra era, creando piezas metálicas conmemorativas y ornamentales que se diferenciaban de las monedas acuñadas hasta ese entonces. La creación de Pisanello motivó rápidamente a otros artistas y a muchos gobernantes; es así como surge, la voluntad de poner dicho arte al servicio de las autoridades, sus obras y los hechos más destacados de la vida pública.

En la época moderna, la medalla se vinculó también al reconocimiento y estímulo, convirtiéndose en símbolo de premio y esfuerzo.

Si bien lo que diferencia a la medalla de la moneda es su uso y el hecho de que la primera no tiene denominación ni valor de cambio, comparte con la moneda el sistema de elaboración y generalmente la supera en cuanto al arte que está implícito en el diseño y en la grabación, es decir en la elaboración del cuño o matriz. Por lo general las medallas se acuñan en metales preciosos y, en el caso de las condecoraciones, se aplican diversos elementos decorativos que aumentan su valor.

Las medallas, como parte fundamental del conocimiento numismático, nos hablan de arte y nos proporcionan valiosa información sobre hechos y circunstancias que se han querido recordar o conmemorar. Testimonio de su tiempo, las medallas son un objeto que día a día adquiere mayor importancia por su valor intrínseco y por su carácter documental.

Las primeras piezas acuñadas en la ceca de Lima corresponden a la segunda mitad del siglo XVIII y están asociadas al inicio del gobierno de un nuevo monarca español y la jura de fidelidad por parte de sus súbditos en todos los territorios españoles en ultramar.

La costumbre no se perdió y la proclamación de nuestra independencia nacional en 1821 fue el significativo motivo con que se dio inicio a la acuñación de medallas en el Perú libre. A partir de entonces, la acuñación de ellas no ha cesado. Las medallas se han convertido en símbolo de belleza y en elemento de reconocimiento y recuerdo, a través de las cuales conocemos la historia, descubrimos hechos y personajes y nos acercamos, de alguna manera, a la vida de quienes buscan propiciar su fe o recordar hechos familiares, acuñando capillos y otros artículos recordatorios.

Nuestra historia también ha quedado perennizada en las medallas pues las tenemos asociadas a inauguraciones, festejos nacionales, celebraciones patrias, actividades regionales, reconocimiento a personalidades, actividades productivas, actividades académicas, instituciones educativas, entidades públicas y privadas, hechos históricos, eventos internacionales y muchos otros temas. Los individuos no quedan tampoco en el olvido y muchos de aquellos que han dejado huella en el devenir de nuestro tiempo, han quedado inmortalizados en la obra de algún artista grabador.

En la historia de la Casa Nacional de Moneda del Perú, destacan los nombres de importantes grabadores como Robert Britten, Raymond Pelletier y Armando Pareja Landeo quienes han dejado su huella en el nobilísimo trabajo del ensayador y una saga de artistas que hacen de la numismática y la medallística una forma de expresión plástica.