Neoacademismo
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Francisco Masías (Lima 1838-1894) trabajó con notoria inclinación por el retrato y temas de tipo histórico, así como por los bodegones y los paisajes. Ente sus obras tenemos Niña campesina, Escena pastoril y Paisaje con cascada.

José Effio (1840-1907), concentró su interés en temas locales y supo captar algunas costumbres de la Lima de fines de siglo e imprimió a sus composiciones un sentido de humor, sobresaliendo la alegría y el colorido de sus cuadros. La venganza de Cornaro pone de manifiesto el manejo del claroscuro es propio de academia.


Alberto Lynch (Trujillo 1851-1936) extraordinario exponente del Neoacademismo y con una clara tendencia romántica, vivió y triunfó en el ambiente parisino; en la academia de Buggereau aprendió las técnicas del retrato, logrando extraordinarios lienzos llenos de elegante textura y perfección técnica y cromática. Los óleos Retrato de dama y La despedida ponen de manifiesto su habilidad como retratista. El óleo le permite hacer del dibujo fino y de la pincelada firme las herramientas más notable de su producción, destacando los detalles del entorno, para captar y rescatar la luz.

Francisco Canaval (Lima 1877-1911) desarrolló con gran habilidad el manejo de los fondos oscuros, en los que a veces se distingue apenas, las figuras que desea resaltar. Hombre con botella, Mestiza durmiendo y Anciano sentado frente a cuadro, vinculan su obra a la escuela del gran Rembrandt.

Enrique Domingo Barreda (Lima 1879-1944) su obra logró superar los estrechos límites del Neoacademismo, composiciones como El rabí manifiesta el enfrentamiento que vivían los artistas entre la excelencia del dibujo y la ausencia del color. Ya en Europa optó por una pintura al aire libre, logrando obras de gran soltura, equilibrio y vivacidad, por ejemplo Marina o Barcas y Monte Cucco, se nota su preferencia por el tema paisajista.

Mario Urteaga (Cajamarca 1875-1957), centró su atención en plasmar escenas de la vida diaria de su pueblo; no obstante ser autodidacta, se le considera un precursor del indigenismo. Retrata con sobriedad y equilibrio el mundo rural en el que vive, sin olvidar escenas de la dramática realidad del medio campesino. Obras suyas son Captura de un abigeo y Paisaje o Escena campestre.