Cambios en la técnica de acuñación

Las últimas acuñaciones coloniales

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Para 1751 se empezó a acuñar los llamados "bustos" con la efigie del monarca y la peluca típica de la época, se les conoció con el nombre de "Peluconas". Estas monedas se acuñaron en Lima hasta 1772, año en que Lima modificó su marca pasando del monograma con las letras LM al monograma LIMAE; el estilo de incluir el retrato del soberano, duraría hasta las últimas acuñaciones hispano-peruanas;

A partir de entonces, las monedas de plata exhiben un hermoso diseño; llevan dos globos terráqueos flanqueados por las columnas de Hércules que van apoyadas sobre olas marinas. A estas monedas se les conoce como "Columnarias", "Mundos y Mares" o "Monedas de dos Mundos"; las de este tipo acuñadas en oro, en valores de 1 a 8 Escudos, muestran el retrato de Fernando VI, rey de España.

Durante el reinado de Carlos III, entre 1759 y1788, se adoptó un nuevo tipo de diseño para las monedas que se acuñaron en nuestra ceca, apareciendo aquellas que mostraban el busto laureado del monarca. Entre 1789 a 1791, aparecen monedas con la imagen de Carlos III pero, con la leyenda CAROLUS IV que era el nuevo rey.

Del mismo modo, cuando Fernando VII ocupó el trono español en 1808, demoraron en llegar los nuevos cuños; por ello, en la Casa de Moneda de Lima se decidió acuñar monedas con un busto imaginario del rey. De allí que se conoce como "Busto limeño" aquellas emitidas en Lima entre 1808 y 1811. Ya en 1810 se comenzó a acuñar monedas con el busto auténtico de Fernando VII, último monarca español cuya figura apareció en las monedas del virreinato peruano.

En este mismo período, las casas de Lima y Potosí, unidas, producían de 5 a 7 millones promedio en pesos de 8 reales. En estos años aumentó la troquelación de las monedas menudas, con el fin de disponer de circulante de pequeña denominación para facilitar el incremento de los circuitos monetarios, con la participación activa de la población de escasos recursos.