Pintura virreinal

No cabe duda que una de las más importantes manifestaciones artísticas durante el virreinato, fue la pintura. Se da un proceso de transculturización, el arte llegado con los conquistadores no era propiamente español sino más bien flamenco y sevillano, y es precisamente en ese proceso, de incorporar lo foráneo, en el que nace una manifestación artística absolutamente singular, nueva y mestiza.

En la evolución de la pintura en el Perú, son tres los artistas italianos que dejaron una huella importante; Bernardo Bitti, Mateo Pérez de Alessio y Angelino Medoro.


A partir de Lima se irradian hacia el interior las diversas influencias artísticas. En el Cusco, los cusqueños asimilaron los nuevos patrones y algunos trabajaron por encargo de iglesias y conventos, motivos religiosos. El florecimiento de la pintura cusqueña se dio a partir de 1673, el Obispo Manuel de Mollinedo y Angulo, dio importancia al desarrollo del arte, llegando a crearse lo que hoy conocemos como "escuela cusqueña". El mecenazgo del Obispo Mollinedo favoreció al auge y florecimiento del arte en el Cusco.

Durante el virreinato la pintura, fue la forma de arte más difundida, la síntesis del encuentro y entendimiento entre dos culturas y sus pueblos.